martes, 29 de julio de 2025

100 DOSIS DE SABIDURIA DIVINA

Consejos con proposito eterno, inspirados en la Palabra.

“Cuando una mujer sana, Dios la convierte en mentora de propósito."

Tito 2:3-5 revela el corazón del llamado femenino: vivir con reverencia, enseñar con verdad y edificar con amor.

Este contenido nace del deseo de instruir, no de impresionar. Cada uno de estos 100 consejos son semillas de sabiduría bíblica que reflejan experiencias sanas y lecciones vívidas.

Esta sección se presenta como una herramienta para mujeres que desean dejar un legado, que entienden que el diseño de Dios es perfecto y que su voz puede levantat generaciones.

Si lees esto, no es por casualidad: es porque hay una mujer dentro de ti que Dios quiere usar como faro para otras.

📖 “Sanidad Interior y Restauración”

1. Ora para que Dios revele raíces ocultas — Jeremías 33:3 

2. Reconoce que el quebranto es tierra fértil — Salmo 34:18 

3. Permite que Cristo sane tus heridas — Isaías 53:5

4. Perdona no por emoción, sino por obediencia — Mateo 6:14 

5. No temas mostrar tu vulnerabilidad — 2 Corintios 12:9  

6. Rompe patrones que ya no honran a Dios — Romanos 6:6 

7. Recibe la compasión divina — Lamentaciones 3:22–23

8. Sana tu pasado con la verdad del Evangelio — Juan 8:32  

9. Acepta la corrección como parte de la sanidad — Hebreos 12:11

10. Cree que tu historia puede ser instrumento de restauración — Salmo 107:2

 💕 “Identidad y Autoestima en Cristo”

11. Eres hija amada, no error — Efesios 1:5–6  

12. Tu valor no depende del reconocimiento humano — Gálatas 1:10

13. Camina con dignidad, no con vergüenza — Isaías 61:7 

14. Afirma tu belleza interior — 1 Pedro 3:3–4

15. Reconócete como obra maestra de Dios — Efesios 2:10 

16. Rechaza las etiquetas del pasado — 2 Corintios 5:17

17. Tu voz tiene autoridad en Cristo — Lucas 10:19

18. Levanta tu cabeza en medio del proceso — Salmo 3:3

19. Declara tu identidad: escogida, santa, real — 1 Pedro 2:9 

20. Celebra lo que Dios está formando en ti — Filipenses 1:6

 🌱 “Sabiduría Emocional”

21. No respondas desde la herida — Proverbios 15:1  

22. Haz pausa antes de reaccionar — Proverbios 19:11 

23. Valida tus emociones, pero no las idolatres — Jeremías 17:9

24. Lleva tus cargas a Dios primero — Salmo 55:22  

25. No ignores la ansiedad; preséntala ante Él — Filipenses 4:6–7 

26. Sé intencional con tus límites — Proverbios 25:17

27. Reconoce que tu paz vale más que ganar una discusión — Romanos 12:18

28. No todo conflicto merece tu energía — Proverbios 26:4  

29. Aprender a soltar también es madurez — Eclesiastés 3:6 

30. La sabiduría espiritual guía tus emociones — Proverbios 3:5–6

 🔥 “Fe y Confianza en Medio de la Prueba”

31. Dios no te abandona en el fuego — Daniel 3:25  

32. Tu fe crecerá al atravesar el valle — Salmo 23:4

33. Las pruebas purifican tu propósito — 1 Pedro 1:7  

34. La esperanza nunca será avergonzada — Romanos 5:5

35. Clama con honestidad, no con perfección — Salmo 142:1–2

36. Tu proceso tiene propósito, aunque duela — Eclesiastés 3:1 

37. Espera con expectativa, no con queja — Isaías 40:31  

38. La fidelidad de Dios no depende de tus emociones — 2 Timoteo 2:13

39. No dejes de orar aunque no veas resultado — 1 Tesalonicenses 5:17 

40. Confía incluso en lo que no entiendes — Proverbios 3:5

🌸 “Sanidad Relacional y Restauración Familiar”

41. Sé pacificadora, no complaciente — Mateo 5:9  

42. La reconciliación comienza en oración — Mateo 18:19–20  

43. Aprende a escuchar con el corazón — Santiago 1:19 

44. Bendice incluso cuando has sido herida — Lucas 6:28 

45. Rompe ciclos generacionales con amor — Éxodo 20:6

46. Guarda tus palabras en discusiones familiares — Proverbios 17:27 

47. El perdón sana generaciones — Colosenses 3:13 

48. Sé voz de honra hacia tus padres — Efesios 6:2  

49. Habla la verdad en amor — Efesios 4:15

50. La unidad familiar glorifica a Dios — Salmo 133:1

🌻 “Propósito y Ministerio”

51. Tu llamado no necesita permiso humano — Gálatas 1:15–16

52. Haz espacio para servir en lo pequeño — Zacarías 4:10 

53. Sé fiel en tu metro cuadrado — Lucas 16:10  

54. Tu testimonio transforma — Apocalipsis 12:11 

55. Honra a Dios con tus dones — 1 Corintios 10:31 

56. El ministerio nace del quebranto — 2 Corintios 1:4

57. Asegúrate de no ministrar desde heridas abiertas — Proverbios 4:23

58. Sigue sembrando aunque no veas fruto — Gálatas 6:9

59. Tu voz es profética cuando viene de la intimidad con Él — Jeremías 1:9

60. Lidera como sierv@, no como figura — Mateo 23:11

🦋 “Libertad Espiritual y Rompimiento de Ataduras”

61. No eres esclava del temor — 2 Timoteo 1:7 

62. Renuncia a toda mentira que te limita — Juan 8:36 

63. Declara libertad sobre tu casa — Josué 24:15

64. Rompe alianzas tóxicas en oración — Efesios 5:11 

65. Limpia tus pensamientos con la Palabra — Salmo 119:11  

66. Lo que sueltas, Dios transforma — Isaías 43:18–19

67. La liberación comienza en tu fe — Marcos 11:23 

68. El ayuno abre puertas espirituales — Isaías 58:6

69. La adoración libera cadenas — Hechos 16:25–26 

70. Declara lo que Dios dice, no lo que temes — Salmo 118:6

🫶 “Maternidad y Herencia Espiritual”

71. Instruye con propósito, no por reacción — Proverbios 22:6 

72. Ora sobre tus hijos con autoridad espiritual — Job 1:5  

73. Sé ejemplo, no solo palabras — Tito 2:7

74. Transfiere fe, no solo reglas — 2 Timoteo 1:5

75. Celebra la individualidad de tus hijos — Salmo 139:13–14  

76. Perdona como madre, pero corrige con firmeza — Hebreos 12:6 

77. La maternidad es llamado divino — Isaías 49:15–16 

78. Tu oración es legado — Salmo 103:17–18

79. Protege la atmósfera espiritual de tu hogar — Proverbios 24:3

80. Tu voz tiene poder de vida — Proverbios 18:21

🌷 “Gracia, Gratitud y Gozo”

81. Agradece incluso en procesos oscuros — 1 Tesalonicenses 5:18 

82. Celebra los comienzos pequeños — Zacarías 4:10 

83. El gozo no depende de circunstancias — Habacuc 3:17–18 

84. Encuentra belleza en lo cotidiano — Salmo 19:1–2 

85. La gratitud renueva tu fe — Salmo 103:2–5

86. Abraza tu presente, confía en tu futuro — Jeremías 29:11

87. Celebra cada victoria, por mínima que sea — Éxodo 15:1

88. Goza incluso cuando esperas — Romanos 12:12

89. La gracia te sostiene donde no puedes — 2 Corintios 12:9

 🧠 “Consejos de Mentalidad con Base Bíblica”

90. Renueva tu mente cada día para transformar tu vida_ _Romanos 12:2_

91. Piensa en lo que edifica, no en lo que limita __Filipenses 4:8

92. Tu mente puede ser campo de batalla o jardín fértil: elige sembrar verdad__2 Corintios 10:5_

93. Cambia las quejas por confesiones de fe__Proverbios 18:21

94. No repitas patrones mentales viejos… tú eres nueva en Él__2 Corintios 5:17

95. Tu forma de pensar define tu forma de vivir___Proverbios 23:7

96.Rechaza las mentiras del enemigo con la Palabra__Mateo 4:4

97. Tu mentalidad debe reflejar tu identidad divina_ _Efesios 4:23–24

98. No pienses desde el temor, piensa desde la fe_ _2 Timoteo 1

99.  Declara la mente de Cristo en ti- _1 Corintios 2:16

100. Escorted rodearte de mujeres sabias __Proverbios 13:20

“Obedece, compartiéndolo, porque el legado no se guarda... se multiplica."

Estos consejos no son míos. Son de Dios. Él los sembró, los riega con su Palabra, y hoy los recibes como confirmación.

Tito 2 no es solo un versículo, es una estrategia divina. Al compartir este contenido, no estás difundiendo ideas... estás activando destinos.

Invita a otra mujer a leer, a sanar, a enseñar. Porque lo que Dios te ha mostrado, está lista para reproducirse en ella.


100 PILDORAS QUE TRANSFORMAN

✨Pequeñas dosis de sabiduria para tu evolution emocional y espiritual. 

“Consejos para la mujer que está creciendo, sanando y recordando quién es”

Dicen que la vida no viene con instrucciones… pero sí puede venir con revelaciones. Y cuando una mujer decide escucharse, sanar y vivir con intención, cada palabra a tiempo se convierte en guía.

Esta lista de 100 consejos no es una fórmula. Es una mezcla honesta de experiencia, intuición, errores, sanación y propósito.


Es lo que me hubiese gustado escuchar a los treinta. Lo que a los cuarenta confirmé. Lo que a los cincuenta honré. Y lo que hoy comparto con cada mujer que se permite florecer, sin pedir disculpas.

Léelos despacio. Siente cuál te llama. Y si alguno te incomoda… tal vez es porque está listo para transformarte.

“No es una lista. Es una conversación con tu alma.”

Cada una de estas 100 píldoras fue pensada como una chispa de verdad, un pequeño recordatorio, un abrazo invisible que llega cuando más se necesita.  

Porque toda mujer merece palabras que la acompañen, que la reten con amor, y que le ayuden a sostenerse en medio del proceso.

Aquí no hay juicios. Hay reflejos. Hay frases que duelen, otras que sanan, y muchas que despiertan.  

Son las verdades que me acompañaron en mis propios renacimientos, y hoy las comparto contigo con la certeza de que no existe evolución sin revelación.

Este no es un manual perfecto. Es un botiquín emocional con 100 dosis de autenticidad, fe, amor propio y sabiduría femenina.  

Léelas como quien escoge lo que su corazón está listo para recibir… y deja que cada línea haga su trabajo de transformación.


 💫 SANIDAD EMOCIONAL


1. Lo que callas, te acompaña. Lo que expresas, te libera.  
2. Sanar no es debilidad, es sabiduría aplicada.  
3. No todo lo que duele es tuyo: aprende a devolver.  
4. Las lágrimas no te hacen frágil, te hacen valiente.  
5. La paz interior no se negocia.  
6. Lo que no confrontas, te dirige.  
7. Hay heridas que te enseñan lo que el amor no debe parecer.  
8. La honestidad contigo misma es el primer acto de sanación.  
9. Hay duelos que necesitan nombre… y espacio.  
10. El silencio no siempre sana; a veces encierra.

 🌹 AMOR PROPIO Y REINVENCIÓN

11. No estás tarde para nada que sea tuyo.  
12. El amor propio es un entrenamiento diario.  
13. Te puedes elegir, incluso después de haberte negado.  
14. Tu cuerpo merece respeto, no críticas.  
15. La mujer que se conoce, se empodera.  
16. No naciste para agradar, naciste para ser.  
17. Cambiar no es traición: es evolución.  
18. Que tu voz no se pierda por agradar.  
19. No te disculpes por sanar más rápido que otros.  
20. La versión que estás creando es la más cercana a tu alma.

 🕊️ ESPIRITUALIDAD Y FE

21. Dios no te quiere perfecta… te quiere presente.  
22. La oración no reemplaza la acción.  
23. Tu fe puede sanar memorias.  
24. Ser espiritual no es estar ausente de límites.  
25. Las promesas de Dios no caducan con tu edad.  
26. La mujer que ora también decide.  
27. El discernimiento también es sanidad.  
28. La fe no evita el proceso… lo fortalece.  
29. A veces, el milagro eres tú caminando con decisión.  
30. Ser guiada por Dios no elimina tu responsabilidad.

🔥 VALENTÍA Y CAMBIO

31. No me quedo en moldes… yo los rompo.  
32. Si duele, no es destino… es señal.  
33. Tu valor no está en lo que aguantas, sino en lo que liberas.  
34. El miedo tiene voz, pero tú tienes decisión.  
35. Que no te detenga lo que otros no entienden.  
36. Cambiar no es fracaso, es inteligencia emocional.  
37. La incomodidad puede ser el principio de tu despertar.  
38. Si lo pensaste por años, ya es tiempo.  
39. No eres egoísta por poner límites.  
40. Hay batallas que no se pelean… se sueltan.

 🌸 VIDA, MADUREZ Y PROPÓSITO

41. La edad no te quita luz, te da brillo interior.  
42. Reinventarse no es inmaduro… es sabio.  
43. No todo lo viejo es sabio, pero todo lo sabio ha vivido.  
44. Tu historia merece ser contada sin vergüenza.  
45. Lo que viviste no te define… te fortalece.  
46. Cambiar de rumbo no es fallar, es responder al llamado.  
47. Tu propósito no se jubila.  
48. Que tu legado hable más fuerte que tus errores.  
49. Tu historia puede sanar otras mujeres.  
50. Madurar no es endurecer… es florecer con intención.

 ✍️ FRASES PARA REDES O CÁPSULAS BREVES

51. Soy tierra fértil, no terreno olvidado.  
52. Mi voz no se baja… se eleva.  
53. Lo que sané, ahora lo habito.  
54. Me quité culpas que no eran mías.  
55. Mi proceso merece honra, no juicio.  
56. No me repito, me renuevo.  
57. Dejé de mendigar paz… ahora la creo.  
58. Mi cuerpo es testigo de batallas y milagros.  
59. No me escondo tras roles: soy yo, completa.  
60. Elijo la vida… en mí y para mí.

 💡 CONCIENCIA Y REFLEXIÓN

61. El amor que no suma, resta.  
62. Tu tiempo también merece respeto.  
63. Aprende a decir “no” como acto de amor.  
64. No toda presencia es compañía.  
65. La lealtad mal dirigida duele más que el abandono.  
66. La mujer que piensa, también siente… y decide.  
67. Lo que toleras, enseñas.  
68. El “nunca cambies” es consejo peligroso.  
69. El autosabotaje se disfraza de humildad.  
70. Lo que ignoras, educa tus días.

 🌼 LIBERTAD INTERIOR Y TRANSFORMACIÓN

71. Mi sanidad es mi revolución silenciosa.  
72. Fui víctima, sí… pero hoy soy creadora.  
73. Dejé de esperar permiso para evolucionar.  
74. Mi libertad no pide disculpas.  
75. No toda cicatriz se ve, pero todas cuentan.  
76. Lo que perdí me enseñó lo que soy capaz de recuperar.  
77. No tengo que volver… si ya aprendí.  
78. El éxito también se siente en el alma, no solo en cifras.  
79. Mi espacio no se pide, se honra.  
80. Elijo lo que nutre, no solo lo que aparenta.

🌿 SABIDURÍA PARA COMPARTIR ENTRE MUJERES

81. Si te hizo llorar, también te enseñó.  
82. No todas las opiniones merecen audiencia.  
83. La intuición es un lenguaje que toda mujer debería estudiar.  
84. Si una mujer sana, otras aprenden a hacerlo también.  
85. Que tu presencia sea sanadora, no invasiva.  
86. El consejo que transforma no se impone, se ofrece.  
87. Cuida la mujer en ti como cuidas a otras.  
88. No des de tu escasez: espera tu abundancia.  
89. Ser buena no es olvidar tus límites.  
90. El apoyo entre mujeres no debería ser revolucionario… pero lo es.

🧭 LEGADO Y HERENCIA INTERIOR

91. Mi propósito no termina con mis errores.  
92. El legado se escribe en actos, no solo en palabras.  
93. Mi herencia más valiosa es mi sanidad.  
94. Lo que enseñas sin hablar… es lo que marca.  
95. La mujer que guía también se permite descanso.  
96. Lo que sembré en mis hijos lo coseché en mí.  
97. Mi historia merece un altar, no un escondite.  
98. Mi edad no resta impacto… lo multiplica.  
99. Estoy construyendo algo que va más allá de mí.  
100. Soy la autora de mi nueva temporada.

 🌿 “Cuando una mujer recibe verdad, algo dentro de ella empieza a despertar”

Estas 100 píldoras no son una meta. Son un camino. Algunas traerán consuelo, otras revelación… pero todas están sembradas con amor, experiencia y propósito.

Gracias por regalarte este espacio. Porque leer no siempre es informarse… a veces es encontrarse. Y si alguna frase se quedó contigo, compártela. Haz que esa verdad viaje hasta otra mujer que la esté necesitando en silencio.

Tu proceso es digno. Tu edad tiene gloria. Y tu evolución apenas comienza.  

No estás sola. Estás sanando, recordando y volviendo a ti.

“Porque toda mujer merece palabras que la acompañen, no que la juzguen”

Los consejos no son dictados… son semillas. Algunos se quedarán en ti. Otros llegarán justo en el momento que los necesites. Pero todos fueron escritos para que te sientas vista, respetada y fortalecida.

No estás sola en tu evolución. Cada etapa trae su luz, cada cambio trae su voz, y cada edad merece su verdad.
Hoy no solo lees una lista: estás entrando en una conversación entre mujeres que aprendieron que el crecimiento también puede ser suave, el amor propio puede ser firme, y la dignidad… puede brillar con edad.

Gracias por permitirte ser tú. Comparte esta página con quien esté lista para recordarlo también. Porque cuando una mujer se inspira… muchas se liberan.



domingo, 27 de julio de 2025

UNA SUEGRA CARIÑOSA

La historia de Noemí

Cuando sus hijos craven y se casan, las madres adquieren nuevos hijos. Noemi tenía una nuera llamada Rut. Y Rut era todo lo que le quedaba porque su marido y sus dos hijos ha Ian muerto, y su otra nuera había vuelto con su familia.  Pero Rut amaba tanto a Noemi que estaba decidida a quedarse con ella, incluso cuando hubiera estado más segura de que volvería a casa con su gente para intentar casarse de nuevo. Rut le dijo a su suegra: «Quiero ir a donde vayas. Quiero estar donde estés. Quiero que tu pueblo sea mi pueblo. Quiero que tu Dios sea mi Dios. No quiero dejarte mientras viva».

Y así Noemí compartió su vida con su nuera. Y, lo más importante, compartió su fe en Dios. Después de haber viajado juntas desde Moab hasta Belén, Dios condujo a Rut a los campos de un hombre amable y bueno llamado Booz. Cuando Booz se entero de la lealtad y el amor de Rut por su suegra, la admiró mucho. Él protegió a Rut y a Noemí y les proporcionó el permiso para que Rut recogiera alimentos tranquila en sus campos. Rut volvía a casa de su trabajo todos los días y le contaba a su suegra lo que había pasado durante el día. Con el tiempo, Noemí aconsejó a Rut que fuera a ver a Booz según la costumbre y la ley israelita para demostrarle que quería que él fuera su pariente redentor, su pariente que cuidara decided ella.

Booz era un hombre muy íntegro; quería hacer todo de la manera correcta y honrada segun las costumbres y leyes de su pueblo. Así que una vez que se aseguró de que no había problema en tomar a Rut como esposa, se casó con ella para cuidarla y compartir pendent de la vida con ella.

La fe de Noemí y Rut en Dios, su deseo de hacer el bien y su profundo vínculo las bendijeron más allá de lo que habían imaginado. Al poco tiempo, Rut y Booz tuvieron un hijo, un niño llamado Obed. Y Noemi paso en un momento de ser una amada suegra a ser también una amada abuela 

(Adaptado del libro de Rut)

MATERNIDAD INESPERADA

La historia de Elisabet

Elisabet era esposa de un sacerdote, un líder religioso judío llamado Zacarías. Vivieron en la época del rey Herodes en Judea. Zacarías y Elisabet amaban a Dios con todo su corazón y hacían todo lo posible por obedecerle en todo. Pero no habían sido bendecidos con hijos y ambos se estaban haciendo mayores.

Un día, Zacarías fue al templo del Señor a quemar incienso para Dios. De repente apareció un ángel del Señor. Zacarías estaba sorprendido y asustado

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías. Dios ha escuchado tu oración y tu esposa va a darte un hijo. Llámalo Juan. Él los llenará de alegría, y no solo a ustedes, sino que muchos más se alegrarán gracias a él. Porque será grande a los ojos de Dios. No beberá vino y estará lleno del Espíritu Santo en el momento en que nazca. Gracias a él, muchos israelitas volverán a seguir al Señor su Dios. Ayudará al pueblo a obedecer a Dios y a estar preparado para él».

¡Qué hijo tan especial! Zacarías apenas podía creerlo. Preguntó: «¿Cómo es posible? Mi esposa y yo somos demasiado mayores para tener hijos».

El ángel dijo: «Yo soy Gabriel. Estoy delante de la presencia de Dios y he sido enviado para darles esta buena noticia. Ahora no podrás hablar hasta que nazca tu hijo, porque no crees en mis palabras, que se harán realidad en el momento adecuado».

Zacarías salió del templo y la gente se preguntaba por qué no podía hablar. Siguió haciendo gestos con las manos y la gente se dio cuenta de que debía de haber tenido una vision en el templo.

Pronto, su esposa Elisabet se quedó embarazada, tal y como Gabriel le había prometido. Estaba asombrada y feliz y dijo: «El Señor ha hecho esto por mí».

Cuando Elisabet estaba embarazada de seis meses, el mismo ángel Gabriel life a decile a otra madre, María, que también tendría un niño muy especial, el más especial de todos: ¡Jesús! Elisabet y María eran primas, así que Juan y Jesús también lo eran. María fue a ver a Elisabet poco después de que Gabriel la visitara, y en el momento en que Elisabet oyó la voz de María, ¡el bebé Juan, que estaba en su vientre, saltó de alegría! Elisabet fue llena del Espíritu Santo y le dijo a María: «Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el niño que lleva en tu vientre. Bienaventuradas las mujeres que creen que sucederá lo que el Señor ha dicho».

Madres bellas y fieles como Elisabet y María creen en Dios para lo que parece imposible, y al hacerlo son grandemente bendecidas

(Adaptado de Lucas 1)


UN BEBÉ EN UNA CANASTA

La historia de Jocabed

Cuando el pueblo de Dios, los israelitas, vivían en Egipto, un rey llamado Faraón decidió que eran demasiado numerosos. Temía que los israelitas se unieran para arrebatarle su poder. Así que los esclavizó a todos y se aseguró de que los trataran con crueldad. El Faraón incluso ordenó que mataran a todo el hijo varón recién nacido de una israelita. Pero las comadronas, las mujeres que ayudaban a las madres en el parto, temían a Dios y ocultamente se negaron a matar a los bebés. Inventaron historias para Faraón y siguieron protegiendo a los bebés, y Dios los bendijo por su amor y su valentía.

Pero entonces Faraón dijo: «¡Todo bebé israelita que nazca varón debe ser arrojado al río Nilo!».

Jocabed fue una de las mujeres israelitas que dio a luz a un niño durante el cruel reinado de Faraón. Amó y cuidó a su hijo y lo mantuvo a salvo durante tres meses. Pero a medida que crecia, se hizo demasiado grande para ocultarlo. Temía que lo arrojarían al Nilo para matarlo. Así que ideó un plan. Jocabed cubrió de alquitrán y brea una canasta. Esos materiales harían que la canasta flotara. Luego metió con cuidado a su bebé en la canasta y la colocó entre los juncos, cerca de la orilla del río Nilo. Sabía que la hija del Faraón venía a menudo a bañarse allí. Jocabed pidió a su hija, Miriam, que vigilara al bebé y viera lo que ocurría.

Pronto, la princesa vio la canasta y miró hacia adentro. Encontró al pobre bebé llorando y sintió compasión por él. Se dio cuenta de que el pequeño era uno de los babes a los que su padre había send matar.

Entonces Miriam se acerco a la princesa y le preguntó:

¿Quieres que basque una madre que pueda alimentarlo por ti?

Y la princesa dijo que sí. Entonces Miriam llevó a Jocabed ante la princesa.

La princesa le dijo: «Te pagaré para que lo cuides por mí hasta que pueda comer solo>>. No tenía ni idea de que estaba hablando con la verdadera madre del bebé! Pero Dios sí lo sabía.

Jocabed aceptó encantada. Había escondido y protegido a su hijo de la muerte, y ahora podía tenerlo y cuidarlo un tiempo más.

Cuando el bebé creció lo suficiente, Jocabed se lo devolvió a la hija de Faraón. La princesa lo llamó Moisés, diciendo: «Yo lo saqué del agua».

A Jocabed le dolió el corazón al renunciar a su hijo, pero más importante aún, su corazón era protegerlo. Gracias al valor de su madre, la vida de Moisés se libró de los malvados planes de Faraón, y Moisés creció hasta convertirse en uno de los líderes más importantes de todos los tiempos.

(Adaptado de Éxodo 2.1-10)

UNA ORACIÓN PERSISTENTE

La historia de Ana

Una mujer de la Biblia llamada Ana deseaba desesperadamente ser madre, pero no tenía hijos. No tener hijos le rompía el corazón. Cada año viajaba con su marido a un lugar llamado Silo durante un tiempo especial de fiesta y celebración para adorar a Dios y llevarle ofrendas. Y cada año Ana lloraba y oraba, pidiéndole a Dios que la bendijera con un hijo. A veces sentía que Dios se había olvidado de ella o que no le importaba su tristeza. Pero aun así Ana seguía orando. Ella le prometió a Dios: «Oh, poderoso Señor, si me das un hijo, te lo entregaré a ti para toda su vida».

Un líder religioso llamado Elí estaba sentado cerca del templo del Señor. Observó a Ana orando y se preguntó qué pasaba.

Ana le dijo: «Estoy muy triste y por eso clamo a Dios».

Él le dijo: «Vete en paz, y que el Dios de Israel te dé lo que has pedido».

Enseguida, Ana se sintió mucho mejor. Ya no sentía tan roto su corazón. Volvió a casa con su marido, ¡y pronto tuvo un niño! Le puso el nombre de Samuel, diciendo: «Se lo pedí al Señor».

Ana amaba entrañablemente y cuidaba al bebé Samuel, pero nunca olvidó sus oraciones y lo que le prometió a Dios. Cuando el pequeño tuvo edad suficiente para comer solo, Ana regresó a Silo al templo donde había conocido a Elí. Allí le dijo a Elí: «Pedí un hijo y Dios me lo dio. Así que ahora se lo entrego a Dios para toda su vida». Ana quería decir que dejaba a Samuel en el templo para que creciera y fuera allí un siervo de Dios bajo el cuidado de Elí.

Cada año, Ana volvía al templo para visitar a Samuel. Y Dios bendijo a Ana con tres hijos más y dos hijas. Fue ampliamente recompensada por ser fiel al Señor.

Una noche, cuando Samuel era aún muy pequeño, se despertó al oír que alguien lo llamaba por su nombre. Pensó que era Elí y le dijo: «Aquí estoy».

Elí dijo: «No te he llamado. Vuelve a dormir».

Pero entonces volvió a ocurrir. Y otra vez.

Al final, Elí dijo: «No soy yo quien te llama. Debe ser el Señor». Ordenó a Samuel que volviera a acostarse y, si volvía a oír la voz de Dios, le dijo: «Háblame. Tu siervo escucha».

Y el Señor volvió a llamar a Samuel, y Samuel escuchó. Samuel siguió escuchando y llegó a ser un líder y portavoz muy importante para Dios. Fue una bendición para todo el pueblo de Israel, gracias a que Ana fue una madre maravillosa que confió en Dios y cumplió la promesa que le hizo sobre su hijo

(Adaptado de 1 Samuel 1-3)

CELEBRACIÓN DE LAS MADRES

Solo una madre puede tener dos corazones latiendo a la vez. ¿No es increíble? O quizá más de dos si está embarazada de gemelos o trillizos... o más. ¡Guau!). Solo una madre puede ser la persona única que es y, sin embargo, llevar también en su vientre a una persona totalmente única y nueva. ¡Increíble! Dios hizo que las madres fueran súper especiales. Desde el primer segundo de vida, una madre cuida de sus hijos, a los que alberga con seguridad en su vientre, creciendo y transformándose hasta el día en que están listos para nacer. Y luego una buena madre sigue ocupándose de las necesidades de sus hijos cuando son recién nacidos, bebés y así sucesivamente hasta que son todos mayores. En realidad, nunca deja de cuidar de ellos por muy mayores que sean. Qué bendición son las buenas madres. No importa qué día o mes sea, abraza fuerte a la tuya -o a alguien que sea como una madre para ti- y siempre que puedas darle las gracias por todo lo que hace por ti Sobre todo en el mes de mayo, cuando tenemos el Día de la Madre, debemos apreciar, honrar y celebrar a las buenas madres de nuestras vidas.

La Biblia nos bendice con ejemplos maravillosos de buenas madres que amaron bien a sus hijos. Podemos aprender de sus vidas y apreciarlas, honrarlas y celebrarlas también. ¡Lee las historias y compruébalo tú mismo!

jueves, 17 de julio de 2025

UNA COSA ES NECESARIA

La historia de María y Marta

En uno de los muchos viajes de Jesús, se detuvo en una pequeña aldea llamada Betania, en una ladera del monte de los Olivos. Una mujer llamada Marta recibió a Jesús en su casa. Estaba emocionada y tenía muchas cosas que hacer para prepararse para su invitado especial. Quería que Jesús se sintiera cómodo y que tuviera un lugar agradable para descansar y relajarse. Tampoco podía faltar una deliciosa comida.

A Marta se le daba muy bien recibir invitados y conocía todos los detalles de la planificación y preparación de una visita. En realidad, conocía demasiado bien esos detalles, porque pronto empezaron a distraerla de la importancia y la bendición de tener a tan maravilloso invitado.

La hermana de Marta, llamada María, también estaba en casa de Marta en el momento de la visita de Jesús. María no ayudó a Marta en las tareas de anfitriona. Ella eligió simplemente sentarse a los pies de Jesús y escuchar todo lo que él tenía que decir. Esto enojó a Marta. Le molestó tanto que le dijo a Jesús: «Señor, ¿no ves que estoy haciendo todo el trabajo aquí yo sola? ¿No ves que mi hermana está sentada sin hacer nada? ¿Eso no te importa? ¡Dile que me ayude!».

Jesús amaba a ambas hermanas y quería que Marta aprendiera y creciera con el ejemplo de María. Le respondió: «Marta, Marta, estás atareada con muchas cosas, pero solo hay una que es necesaria. María ha elegido esa cosa. Ella ha elegido lo que es mejor, y nadie se lo quitará».

¿Cuál es esa única cosa necesaria?, Se preguntó Marta. ¿Qué ha elegido mi hermana? ¿Qué es mejor? Y entonces Marta comprendió. Simplemente estar con Jesús y escucharlo era mucho mejor que trabajar con ansia para servirle. La agitación de Marta había desviado su atención de donde tenía que estar: fija en Jesús. Pero no se iba a repetir. Recordaría el ejemplo de María. Recordaría que debía servir a Jesús con amor y sabiduría sin dejarse atrapar por los detalles. Se acordaría de relajarse y disfrutar simplemente pasando tiempo con Jesús. Y sabía que al recordar estas cosas, crecería en su fe y en su relación con el Salvador.

(Adaptado de Lucas 10:38-42)

UN GRAN SACRIFICIO

La historia de Abraham e Isaac

Abraham fue un hombre que fue llamado amigo de Dios. Él y su esposa, Sara, se quedaron de piedra cuando Dios les prometió que tendrían un hijo. Pensaban que eran demasiado mayores para tener hijos. Pero las promesas de Dios siempre son verdad, y su hijo, Isaac, nació cuando Abraham tenía cien años y Sara noventa. El nombre de Isaac significaba «risa» porque Sara se había reído, por incredulidad, cuando Dios le dijo que tendría un hijo en su vejez. Pero Dios le había respondido: «¿Acaso hay algo demasiado difícil para el Señor?».

Algunos años más tarde, Dios tenia una prueba para Abraham. Le pidió a Abraham que demostrara su amor y obediencia a Dios ofreciendo a su hijo Isaac en sacrificio.

Pese a lo duro que era, Abraham decidió obedecer. Confiaba en las promesas de Dios. Tomó dos criados y a Isaac, y fueron juntos a cortar leña para el fuego de su ofrenda. Luego partieron hacia la montaña donde Dios le había indicado a Abraham que ofreciera el sacrificio. Al tercer día de viaje, Abraham dijo a sus sirvientes que se quedaran atrás mientras él e Isaac seguían adelante juntos. En el camino, Isaac le dijo a su padre: «Tenemos la leña y el fuego, pero ¿dónde está el cordero para la ofrenda?».

Abraham respondió: «Dios proveerá el cordero».

Cuando llegó al lugar adecuado, Abraham construyó un altar y puso la leña encendida. Luego ató a Isaac y lo puso sobre el altar. En el último momento, el ángel del Señor detuvo a Abraham, diciéndole: «No le hagas daño. Ahora veo que realmente respetas a Dios, porque estuviste dispuesto a entregar a tu único hijo>>.

Abraham miró entre los arbustos y vio un carnero atrapado por los cuernos. ¡Ahí estaba el sacrificio para ofrecer en lugar de Isaac! Y así Abraham llamó al lugar «El Señor Proveerá».

Entonces el ángel del Señor le dijo a Abraham: «No me has negado a tu único hijo. Por eso te bendeciré a ti y a tu descendencia, y haré que sean tan numerosos como las estrellas del cielo y la arena de las playas. A través de tus hijos, todas las naciones de la tierra serán bendecidas, porque me has obedecido».

Abraham creció durante esta difícil prueba. Aumentó su confianza y su fe porque amaba a Dios y había visto que Dios se mostró como el proveedor perfecto. Abraham era verdaderamente un <<amigo de Dios>>.

(Adaptado de Génesis 17:1-18:15; 22:1-18; Hebreos 11:17-19)

PARA UN MOMENTO COMO ESTE

La historia de Ester

Un día, hace mucho tiempo, en Persia, un rey llamado Jerjes decidió organizar un gran banquete. Al rey Jerjes le encantaba presumir de lo rico y espléndido que era. Ordenó a su esposa, la reina Vasti, que se presentara en su fiesta para que todos la vieran. Pero ella no quiso, así que no fue, y eso enfureció muchísimo al rey Jerjes. Estaba tan furioso que dictó un decreto real para que la reina Vasti no pudiera estar cerca de él nunca más y para buscar otra reina en su lugar.

Cuando el rey Jerjes comenzó a buscar una nueva reina, sus sirvientes reunieron a muchas mujeres bellas de todas partes de su país. De entre todas ellas, una llamada Ester era la más bella y amable, y fue la que más le gustó al rey. Así que eligió a Ester como reina en lugar de Vasti.

Ester era judía, pero lo había mantenido en secreto. Sus padres habían muerto, y la crio su primo llamado Mardoqueo, que la cuidó muy bien y velo por ella. No quería que nadie la maltratara por ser judía.

Mientras tanto, un hombre llamado Amán recibió una alta posición entre los dirigentes del rey Jerjes. Amán no era bueno, y quería que toda la gente se inclinara y lo honrara. Mardoqueo se negó a inclinarse ante nadie más que ante Dios. Por eso, Amán se llenó de odio hacia el pueblo judío y convenció al rey Jerjes para que dictara un decreto para que los mataran a todos.

Mardoqueo avisó a Ester de lo que ocurría. Le dijo que fuera a ver al rey y le pidiera clemencia para el pueblo judío. 

Pero Ester dijo: «Si voy a ver al rey sin que me invite, me matarán. La única excepción es si el rey extiende su cetro y me perdona la vida». Y Mardoqueo dijo: «Si llamas, la ayuda vendrá a los judíos por otro camino, pero tú y la familia de tu padre morirán. Así que quién sabe, ¡quizás has llegado a reina para ayudar precisamente en un momento como este!».

Entonces Ester pidió a Mardoqueo que reuniera a todos los judíos para ayunar y orar por ella. Tres días después, Ester fue a ver al rey. No la rechazó, sino que le tendió su cetro y la recibió. Se le perdonó la vida y pronto pudo demostrarle al rey lo malvado que era Amán. Finalmente, Amán fue ejecutado y el rey Jerjes decretó de matar a todo el pueblo judío. Aún mejor, decretó que el pueblo judío pudiera protegerse y luchar contra cualquiera de sus enemigos

Gracias a que Ester creció en fe y valentía, Dios obró a través de ella para salvar a todo su pueblo.

(Adaptado del libro de Ester)

UNA ÉPICA CONFIANZA EN DIOS

La historia de Gedeón

En la época bíblica de los jueces, el pueblo de Dios de Israel pasó siete años bajo el poder de la nación de Median. Dios permitió esto porque Israel se había alejado de él.

Madián era mucho más fuerte que Israel, y Madián fue muy cruel con Israel. Los madiánitas robaban y destruían los alimentos y los animales de los israelitas siempre que podían. Así que Israel se empobreció y debilitó mucho, y clamaron a Dios por ayuda.

Dios envió un ángel para recordarle al pueblo de Israel que, aunque Dios había hecho tanto por ellos en el pasado, ellos le habían desobedecido y adorado a otros dioses.

El ángel del Señor se le apareció a un israelita llamado Gedeón mientras trabajaba para mantener los alimentos escondidos de los madiánitas. 

El ángel le dijo a Gedeón: «¡El Señor está contigo, valiente héroe!».

Gedeón replicó: «Entonces, ¿por qué nos ha sucedido todo esto? El Señor nos ha dejado solos y nos ha dejado bajo el poder de los madianitas».

Y el Señor dijo: «Tú eres fuerte y puedes rescatar a Israel de los madianitas. Yo te envío».

Gedeón no podía creerlo. «¿Cómo puedo rescatar a Israel? —dijo—. Yo no soy nadie.

Mi familia es la menos importante de nuestra tribu, y yo soy el más pequeño de mi familia».

Pero el Señor dijo: «Estaré contigo y destruirás a Madián».

Gedeón aún no estaba muy seguro de todo esto, y le pidió al Señor una prueba de que era realmente él quien hablaba. Gedeón trajo pan y carne y lo puso sobre una roca, y el ángel del Señor lo tocó con la punta de su bastón. Entonces el fuego quemó todo el pan y la carne y el ángel desapareció, y Gedeón supo que el ángel sí venía de Dios. 

Dos veces más, Gedeón obedeció a Dios, pero le pidió que le diera pruebas de que realmente era él. Gedeón puso en el suelo un vellón de lana y le pidió a Dios que a la mañana siguiente lo mojara con el rocío, pero que dejara seco el resto del suelo. Y Dios lo hizo. Luego Gedeón volvió a dejar un vellón de lana y le pidió a Dios que a la mañana siguiente lo dejara seco y todo el suelo alrededor estaba mojado. Y Dios lo hizo.

Gedeón se llenó de una fe poderosa, y el Señor siguió hablándole para mostrarle cómo derrotar a los madianitas.

Gedeón comenzó con un ejército de treinta y dos mil hombres, pero veintidós mil se fueron. Estaban demasiado asustados para luchar. Entonces Dios le dijo a Gedeón que solo quería trescientos hombres para luchar contra los poderosos madianitas, así que se vería que todo el poder procedía únicamente de Dios. Así, con el poder de Dios, Gedeón y el ejército de solo trescientos hombres rescataron a Israel del poder de Madian.

Gedeón no era más que un hombre normal que hacía cosas normales, al principio. Pero al confiar en Dios y crecer en la fe, Gedeón llegó a hacer cosas extraordinarias.

(Adaptado de los Jueces 6-8)

PRIMAVERA

Si alguna vez has plantado un jardín, sabrás que un jardín bueno y saludable se transforma y crece. Se depositan diminutas semillas en la tierra blanda y se cubren y calientan. Entonces comienza un milagro, un milagro que solo el único y verdadero Dios creador puede hacer. Las semillas se abren y comienza una nueva vida, saliendo del suelo hacia la luz del sol, floreciendo y produciendo cosas buenas: flores, fresas, patatas, zanahorias, frijoles...

Si la semilla se quedara en el suelo sin más, ¡qué triste! Nadie vería jamás lo que era capaz de producir, en qué hermosa flor o árbol o sabrosa fruta o verdura se convertiría.

Igual que las semillas, para ser buenas y sanas y producir lo que estamos destinados a producir, todas tenemos que crecer y florecer, sobre todo en la fe y la amistad con nuestro Dios Creador y Salvador Jesucristo

La Biblia está llena de ejemplos de personas reales que crecieron y florecieron en su fe, y aunque vivieron hace mucho tiempo, sus historias pueden inspirarnos ahora mismo a ser como ellos, sea cual sea nuestra edad. ¡Lee las historias y compruébalo tú mismo!



¡ÉL VIVE!

La historia de la resurrección de Jesús (2.ª parte)

Las mujeres se fueron enseguida de la tumba vacía de Jesús para hacer lo que les había dicho el ángel. Tenían miedo, pero estaban gozosas y emocionadas al compartir la increíble noticia de que Jesús estaba vivo. Creyeron al ángel y además habían visto que el cuerpo muerto de Jesús no estaba en el sepulcro. De repente, Jesús se encontró con ellas en el camino para que pudieran verlo cara a cara. «Hola», las saludó, «¡y no te imaginas lo contentas que se pusieron! Se inclinaron a tocar sus pies y adorarle. Jesús dijo: «Vayan y digan a mis seguidores que vayan a Galilea. Allí me verán». Mientras tanto, algunos de los soldados que habían estado vigilando en la tumba informaron a los líderes religiosos que odiaban a Jesús de todo lo que habían visto. Los líderes religiosos ofrecieron a los soldados mucho dinero para que mintieran Les dijeron: «Digan a todo el mundo que los seguidores de Jesús vinieron y robaron su cuerpo». Los soldados tomaron el dinero y difundieron las mentiras, y por eso mucha gente aún hoy no creen que Jesús resucitó de entre los muertos.

Pero no importaba quién creyera las mentiras, la verdad seguía siendo que Jesús estaba vivo. Durante los siguientes cuarenta días, Jesús se apareció a más personas y habló con ellas, demostrando que había resucitado de entre los muertos. Les dijo a sus seguidores que fueran y compartieran la buena noticia de que él iba a salvar a la gente de su pecado y a dar la vida eterna a todos los que confiaran en él.

Una noche, los seguidores de Jesús estaban reunidos con todas las puertas cerradas, y Jesús llegó milagrosamente y se puso en medio de ellos. Les enseño las cicatrices de los clavos en sus manos y su costado atravesado por una lanza. Sus seguidores estaban muy contentos. Uno de ellos, Tomás, no estaba allí esa noche, y más tarde dijo que nunca creería hasta que viera las cicatrices en las manos y el costado de Jesús. No mucho después, Jesús se acercó a Tomás y le dijo: «Pon tu dedo en mis manos. Pon tu mano en mi costado. No dudes más y cree». Entonces Tomás creyó, y Jesús le dijo: <<Tomás, porque me has visto, crees. Felices los que nunca me han visto y aun así creen>>.

La Biblia dice que Jesús hizo muchas otras obras poderosas delante de sus seguidores. No aparecen en la Biblia. Pero las que sí aparecen están ahí para que creas que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Cuando pones tu confianza en él, tienes una vida que dura para siempre, por medio de su nombre.

Esta es la historia más grande de todos los tiempos, la historia más verdadera de todos los tiempos, ¡la historia más importante de todos los tiempos!

(Adaptado de Mateo 28, Marcos 16, Lucas 24, Juan 20)



UNA TUMBA VACIA

La historia de la resurrección de Jesús (1.ª parte)

Tras la muerte de Jesús, todos sus seguidores estaban muy tristes. Uno de ellos, un hombre rico llamado José de Arimatea, preguntó a Pilato si podía sepultar el cuerpo de Jesús. Pilato dijo que sí. José era un buen hombre que amaba y seguía a Jesús. Envolvió con cuidado el cuerpo de Jesús en una tela de lino y lo colocó en una tumba nueva y vacía en un jardín cerca de donde Jesús había muerto. Luego hizo rodar una gran piedra sobre la puerta de la tumba. Algunos de los amigos de Jesús vieron todo esto y quisieron regresar más tarde para honrar y cuidar el cuerpo de Jesús poniéndole especias y perfumes.

Mientras tanto, los líderes religiosos que odiaban a Jesús estaban preocupados. Recordaban que Jesús había prometido resucitar al tercer día. Así que le dijeron a Pilato: «Ponga soldados en la tumba de Jesús para que la vigilen, y sellen bien la piedra. Así nadie podrá robar el cuerpo de Jesús y mentir diciendo que ha resucitado de entre los muertos».

Muy temprano, el primer día de la semana, algunas mujeres que amaban y seguían a Jesús emprendieron el camino hacia el sepulcro. Habían preparado sus especias y perfumes. Por el camino se preguntaban: «¿Quién hará rodar la piedra tan grande para que podamos cuidar el cuerpo de Jesús?». Sabían que ellas no eran lo suficientemente fuertes. Pero cuando llegaron al sepulcro, quedaron asombradas. La tierra tembló fuertemente como un terremoto, ¡y un ángel bajó del cielo! Con su brazo poderoso, el ángel apartó la piedra de la tumba de Jesús y se sentó sobre ella. Brillaba como un relámpago Y era blanco como la nieve. Cuando los guardias sintieron el terremoto y vieron al ángel, se aterrorizaron y temblaron, tanto que cayeron al suelo como muertos.

Las mujeres también estaban asustadas, pero el ángel les habló con suavidad. «No teman —les dijo—. Sé que buscan a Jesús, pero no está aquí. Ha resucitado de entre los muertos, tal como lo prometió. Miren en la tumba y verán que no está. Luego vayan a contarles a sus seguidores que no está muerto: ¡Está vivo!».

¡Cuán sorprendidas y emocionadas estaban las mujeres! Jesús hablaba en serio cuando dijo que resucitaría de entre los muertos. Su promesa fue verdadera. Las promesas de Dios siempre son verdaderas.

(Adaptado de Mateo 27-28; Marcos 15-16; Lucas 23-24; Juan 19-20)

La HISTORIA MÁS GRANDE DE TODOS LOS TIEMPOS

La historia de la cruz

La historia más grande de todos los tiempos es también la más triste, pero solo al principio, porque Jesús sufrió por cosas que ni siquiera hizo.

Después de que Jesús compartiera la Última Cena con sus discípulos y predijera su muerte y las cosas que pasarían al respecto, todas esas cosas comenzaron a cumplirse. Un amigo llamado Judas traicionó a Jesús. Ayudó a los soldados a encontrar y apresar a Jesús a cambio de treinta monedas de plata. Entonces aquellos soldados llevaron a Jesús ante los líderes judíos que lo acusaban de distintos crímenes. Desde allí llevaron a Jesús al palacio de Pilato, el gobernador romano. Pilato no creía en Jesús, pero no pensaba que fuera un criminal, y tampoco quería matarlo. Entregó a Jesús para que el pueblo judío lo golpeara. Le escupieron y le pusieron una dolorosa corona de espinas en la cabeza. Se burlaron de él y le golpearon en la cara.

Pilato intentó de nuevo liberar a Jesús, pero el pueblo judío siguió gritando y persuadiendo hasta que Pilato se dio por vencido y cedió. Entonces los soldados condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, donde le clavaron las manos y los pies en una cruz y lo levantaron para que sufriera y muriera delante de todo el pueblo que lo estaba mirando.

Otros dos hombres estaban siendo crucificados junto a Jesús. Uno de ellos le dijo cosas malas a Jesús, pero el otro tuvo fe y le dijo: «Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino».

Y Jesús respondió: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso». Al mediodía, ¡la oscuridad cayó sobre la tierra, en pleno día! A las tres, Jesús gritó a Dios: ¿Por qué me has abandonado? Unas horas más tarde, Jesús dio otro fuerte grito, exhaló su último aliento y murió.

Jesús fue el único ser humano que vivió una vida perfecta. Él no había hecho nada malo, en absoluto. Solo vivió, amó, enseñó y se preocupó por las personas. Sin embargo, lo maltrataron y asesinaron por cosas que no hizo. Con el poder de Dios, Jesús podría haber detenido todo esto. Pero soportó a propósito el peor tipo de dolor y muerte para así poder salvar a otros de sus malas acciones. Así es como Jesús ama a las personas. Esta es la historia más grande de todos los tiempos, pero la historia no termina aquí... ¡La historia se reanuda con una tumba vacía!

(Adaptado de Mateo 27; Marcos 15; Lucas 23; Juan 19)

UNA MARAVILLOSA INVITACIÓN

La historia de la Última Cena

Cuando Jesús creció y se hizo hombre, comenzó su ministerio. Escogió a buenos amigos, a los que llamó a sus discípulos. Viajaba con ellos, enseñaba y sanaba a la gente. Decía que era el Hijo de Dios y lo demostraba. Cuando su ministerio llegó a su fin, quiso tener una última comida con sus discípulos, era una comida especial que se celebraba en la época de una fiesta judía llamada Pascua.

Cuando sus amigos le preguntaron: «¿Dónde quieres celebrar la cena de Pascua?».

Jesús envió a dos de ellos a la ciudad de Jerusalén con instrucciones concretas. Debían reunirse con un hombre que llevaba un cántaro de agua y que los llevaría a una casa con una gran sala perfecta para su comida.

Los discípulos hicieron lo que Jesús les ordenó, y por la noche se sentaron a comer la cena de Pascua. Durante esta comida, Jesús sorprendió a sus discípulos cuando se levantó de comer, se quitó el manto, se envolvió la cintura con una toalla y se arrodilló para empezar a lavar los pies sucios de cada uno de ellos. En la mente de los discípulos, eso era algo que solo debía hacer un sirviente, ¡nunca Jesús, su Maestro y Señor! Pero Jesús dijo: «Sí, soy su Maestro y Señor, y les enseño con el ejemplo. Yo les he servido, y así deben servirse unos a los otros. Serán bendecidos si sirven como yo hago».

Y mientras estaban juntos en su Última Cena, Jesús enseñó a sus discípulos más sobre lo que iba a sucederle, aunque ellos no lo entendieron del todo. Tomó un pan, dio gracias a Dios por él, lo partió en pedazos y lo repartió entre los discípulos. Luego dijo: 

<Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. Hagan esto para recordarme». También tomó una copa de vino y dio gracias a Dios por ella. Entonces se la dio y bebieron todos de ella. Jesús dijo: «Esta es mi sangre que confirma la promesa entre Dios y su pueblo. Se derrama para que los pecados de muchos puedan ser perdonados».

En la Última Cena, Jesús hizo una invitación a sus amigos presentes y a todos los amigos futuros que creyeron en él. Era una invitación a ser un siervo humilde como él y ser bendecido; y también era una invitación a creer, recordar y recibir que su cuerpo y su sangre tenían que ser partidos y derramados para salvar a la gente de sus pecados.

La invitación de Jesús es la más maravillosa de todos los tiempos.

(Adaptado de Mateo 26:17-30; Marcos 14:12-26; Lucas 22:7-30; Juan 13:1-30)

PASCUA

Piensa en tus historias y películas favoritas. ¿No sucede que los buenos se encuentran sorpresas? ¿Un giro inesperado y un final que nunca imaginaste? La historia más grande de Dios también es así. La Palabra de Dios cuenta la historia de cómo él creó, amó, guió y salvó a su pueblo, con muchos giros y sorpresas. Y lo mejor de todo es que ¡todo es verdad! Aún mejor: sigue haciéndose realidad. La Biblia está completa, pero la historia de Dios y la tuya aún no han terminado. Dios está obrando a través de su Palabra y su pueblo, guiando y salvando y dando vida eterna a todos los que creen en su Hijo, Jesucristo.

La historia de la Pascua es parte de la historia de Dios en la que, de forma inesperada, Dios salvó y ofreció la vida eterna a su pueblo a través de Jesús. ¡Lee las historias y compruébalo tú mismo!



miércoles, 16 de julio de 2025

EL AMOR CAMBIA EL CORAZÓN

La historia de Zaqueo

Zaqueo era un hombre que vivía en tiempos de Jesús. Recaudaba impuestos en la ciudad de Jericó: era el jefe de los recaudadores, y era muy rico. Los hombres como él tenían fama de ser muy injustos. Hacían trampas y se quedaban con mucho dinero de los demás. Así que la mayoría de los habitantes de Jericó odiaba y evitaba a Zaqueo.

Pero Zaqueo quería acercarse a Jesús. Quería ver a Jesús cuando atravesara Jericó. Aunque Zaqueo no era muy alto y le costaba encontrar una buena perspectiva entre la multitud, estaba decidido. Se adelantó corriendo hacia donde Jesús tenía que pasar, y se subió a un gran árbol, ¡un sicomoro! En lo alto de las ramas, esperabo atento al que llamaban Hijo de Dios

¡Pronto pasó Jesús! Y cuando llegó a aquel sicomoro, se detuvo. Levantó la mirada. Vio a Zaqueo. Entonces lo llamó por su nombre y le dijo: «Baja enseguida. Hoy tengo que ir a tu casa».

¡Zaqueo estaba totalmente asombrado iy muy emocionado! Bajó rápido y contento y recibió a Jesús en su casa.

Mientras tanto, la mayoría de la gente de Jericó estaba escandalizada y se quejaba. ¿Cómo era posible? ¿Por qué iba a ir Jesús a la casa de un hombre malo como Zaqueo?

Pero al pasar el tiempo con Jesús, Zaqueo se arrepintió de sus pecados. Quería enmendar todos sus errores. Quería ayudar a los pobres. Quería devolver todo el dinero que había defraudado, ¡y cuatro veces más!

Y Jesús le dijo a Zaqueo: «Hoy te ha llegado la salvación». Explicó cómo había venido a buscar y salvar a los que estaban atrapados en el pecado, a los que estaban perdidos, a los que eran como Zaqueo.

Amar a alguien que es amable y bueno no suele ser difícil. Pero amar a alguien que es egoísta e injusto es muy difícil. Pero Jesús amó a Zaqueo y lo salvó de su pecado. Jesús cambió su vida y su corazón. Jesús fue el ejemplo de amor real y perfecto.

(Adaptado de Lucas 19:1-9)

DONDE TÚ VAYAS, IRÉ

La historia de Rut

En una tierra llamada Moab, vivía una joven llamada Rut. Se casó con un hombre que se había mudado de Belén para establecerse en Moab. Había viajado con sus padres y su hermano. Los cuatro se habían marchado de Belén porque allí había una gran hambruna, iapenas había qué comer!

Unos diez años después de que Rut se casara con su marido, este murió. El cuñado de Rut también murió. Y su suegro también había muerto. Así que, de toda la familia, solo quedaron Rut, su suegra Noemí y su cuñada Orfa. Estaban en una situación terriblemente triste. Seguro que extrañaban a sus esposos, y en aquellos tiempos ser una mujer sin un hombre que la cuidara era realmente complicado. Para una mujer sola era difícil encontrar un buen trabajo, comida suficiente y un lugar seguro donde vivir.

Noemí les dijo a Rut y a Orfa que la dejarían y volverían a sus antiguos hogares, ya que aún eran jóvenes. Aún podían volver a casarse. Al principio no habían pensado en ello. Querían quedarse con Noemí e ir con ella a su pueblo.

Pero Noemí les dijo: «¿Por qué vienen conmigo? Soy demasiado vieja para tener otro marido».

Orfa decidió finalmente marcharse y se despidió de su suegra con un beso.

Pero Rut no quiso. Se aferró a Noemí, diciéndole: «¡Por favor, no me obligues a dejarte! A donde tú vayas, yo iré. Quiero quedarme donde tú estés. Quiero que tu pueblo sea mi pueblo. Quiero que tu Dios sea mi Dios. No quiero dejarte jamás».

Cuando Noemí vio el amor tan grande y leal que Rut sentía por ella, dejó de presionarla para que se fuera. La anciana y la joven viajaron juntas de vuelta a Belén. Habían oído que Dios había ayudado a su pueblo acabando allí con la hambruna.

En Belén, Dios bendijo a Rut mientras trabajaba en los campos para recoger el grano sobrante. Dios la condujo a los campos de un hombre amable y bueno llamado Booz. Cuando Booz se enteró de la lealtad y el amor de Rut por su suegra, quedó impresionado y la admiró. Protegió y proveyó a Rut y a Noemí y llegó a amar a Rut.

Rut amaba a Noemí con un amor verdadero, que nunca abandona, y ese gran amor inspiró bendiciones y más amor leal.

(Adaptado del libro de Rut)

UNA AMISTAD PROFUNDA Y DURADERA

La historia de David y Jonatán

Cuando David fue tan valiente que mató al gigante Goliat, Saúl, que era rey de Israel, quedó muy impresionado. Entonces el rey Saúl llamó a David para que saliera a hablar con él, y David pronto conoció al hijo del rey, Jonatán. En poco tiempo, se estableció un vínculo muy especial entre los dos jóvenes. Jonatán amaba a David y le hizo la promesa de ser un amigo leal para siempre.

Como David era un joven tan valiente, el rey Saúl quiso trabajar para él y dirigía sus ejércitos. Y como Dios estaba con él, David tuvo éxito en todo lo que hizo. Pero un día el rey Saúl se puso celoso porque le parecía que el pueblo de Israel respetaba a David más que a él. El rey se puso tan celoso que ya no se fiaba de David, ¡y de hecho quería matarlo! Les dijo a todos sus sirvientes e incluso a su hijo Jonatán que mataran a David

Jonatán no pudo matar a su mejor amigo. En cambio, advirtió a David sobre las órdenes del rey. Jonatán ayudó a protegerlo. Luego defendió a David recordándole a su padre: «David nunca te ha hecho ningún mal. ¡Solo te ha ayudado! ¿No te acuerdas de cómo mató a Goliat? Ese día Dios dio una gran victoria para Israel a través de David. Lo viste y te alegraste. Entonces, ¿por qué ahora quieres matar a David, un hombre inocente, sin ninguna razón?». Jonatán convenció al rey Saúl para que volviera a confiar en David.

Pero el rey Saúl no tardó en volver a sentir celos y tener malos pensamientos hacia David. Atacó a David. Y Jonatán volvió a ayudar a proteger a su buen amigo de los malvados planes de su padre. Jonatán animó y amó a David. Jonatán le dijo a su amigo: «Lo que quieras que haga, yo lo haré por ti». Y se mantuvo fiel a esa promesa. Arriesgó su vida para proteger y ayudar a David en todo lo que pudo, a pesar de la ira del rey Saúl. Jonatán sabía que los planes de su padre eran malos y se mantendría fiel a David, pasara lo que pasara.

Jonatán podría haber sentido celos de David. Podría haber querido convertirse en el siguiente rey después de Saúl en lugar de David. Pero Jonatán amaba a Dios y amaba a su amigo David, con el verdadero tipo de amor que se preocupa por los demás más que por uno mismo, el verdadero tipo de amor que es leal y verdadero.

(Adaptado de 1 Samuel 18-20)

AMAR A LOS DEMÁS COMO ES DEBIDO

Esta es la historia del buen samaritano

Un día, allá en los tiempos bíblicos, un experto en religión le preguntó a Jesús qué debía hacer para que su vida durara para siempre. Jesús le ayudó a recordar que la Biblia dice que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma, todas tus fuerzas y toda tu mente, y que ames a tu prójimo como a ti mismo. Y Jesús dijo: «Haz esto y tendrás vida».

El experto religioso respondió preguntando: «Bueno, ¿y quién es mi prójimo?».

Así que Jesús contó una historia para ayudarle a entenderlo. La historia de Jesús trataba de un hombre judío que viajaba de un lugar llamado Jerusalén a otro llamado Jericó. Pero, en el camino, el judío fue atacado por ladrones. Los malvados ladrones le robaron todo, incluso la ropa. Luego le golpearon y le dejaron moribundo a un lado de la carretera.

Pronto pasó por el mismo camino un líder religioso, un sacerdote. Seguramente el sacerdote ayudaría al pobre judío que había dejado moribundo junto al camino. ¡Pero no lo hizo! Vio al pobre hombre, pero pasó de largo por el otro lado de la carretera.

A continuación, pasó un hombre de la familia de Levi. Seguramente ayudaría al pobre judío que había dejado moribundo junto al camino. ¡Pero el levita tampoco ayudó! Vio al pobre hombre, pero pasó de largo por el otro lado de la carretera.

Por último, un samaritano —que normalmente no habría tenido nada que ver con un judío porque entre judíos y samaritanos se llevaban muy mal— vio al pobre judío tendido junto al camino. El samaritano sintió pena por el judío. Con compasión, el samaritano se acercó al hombre, le curó las heridas y lo vendo. Luego ayudó al herido subió a un burro, lo llevó a una posada y pagó para que tuviera un lugar seguro donde descansar y recuperarse.

Cuando Jesús terminó de compartir esta historia, preguntó al experto religioso:

¿Cuál de los tres hombres era el prójimo del que fue atacado por los ladrones?

Y el líder religioso dijo: «El que ayudó».

Y Jesús dijo: «Así es. Ahora ve y haz tú lo mismo».

Si tiene un amor total a Dios en corazón, alma, fuerza y mente, alguien que ayuda a los demás -sean quienes sean- es una persona que sabe y muestra lo que es el verdadero amor.

(Adaptado de Lucas 10:25-37)

AMOR BÍBLICAMENTE

Rojo y rosa, corazones y caramelos. ¿Es eso el amor? O abrazos y besos, y acurrucarse con cariño. ¿Es eso el amor? O las citas, el romanticismo y las grandes bodas de lujo. ¿Es eso el amor? La respuesta es: si Dios está en ellos, ¡si! Lo que sabemos sobre el verdadero amor viene de Dios. El es amor, nos dice la Biblia (1 Juan 4.16). «En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros» (1 Juan 3.16 RVR1960); y «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5.8 RVR1960).

Así que si conocemos verdaderamente a Dios y le obedecemos según su Palabra, cualquier acto de amor cuya fuente es Dios, es amor verdadero. Si coloreas una tarjeta de San Valentín para animar a un amigo y lo haces con el amor de Dios en tu corazón, eso es amor verdadero. Si sorprendes a tu madre con el más fuerte de los abrazos sin motivo alguno y lo haces con el amor de Dios en tu corazón, eso es amor de verdad. Si ayudas con paciencia a tu hermano pequeño con los cordones de los zapatos y lo haces con el amor de Dios en tu corazón, eso es amor verdadero. Si un hombre y una mujer salen juntos y luego se casan con el amor de Dios en sus corazones, eso es amor verdadero.

A lo largo de toda su Palabra, Dios nos enseña y nos muestra ejemplos de su amor ver-dadero. ¡Lee las historias  y compruébalo tú mismo!

EL CAMINO A DAMASCO

La historia de Pablo

Muchísimos años después de Noé y Job, hubo un hombre llamado Saulo que era muy diferente de Noé y Job. No era un buen hombre. Fingía amar a Dios, pero odiaba a los que creían en Jesucristo, el Hijo de Dios. Odiaba tanto a estos seguidores de Cristo que los persiguió para capturarlos, encadenarlos, golpearlos y matarlos. Saulo era un hombre horrible y violento.

Un día iba de viaje a una ciudad llamada Dámaso y Dios le dio a Saulo un nuevo comienzo. Dios hizo que una luz brillante rodeara a Saulo para detenerlo en el camino. 

Saulo cayó al suelo cuando una voz le gritó: «Saulo, ¿por qué eres tan cruel conmigo?»

«¿Quién eres?», preguntó Saulo.

«Yo soy Jesús, al que estás lastimando —dijo la voz—. Ahora levántate y entra en la ciudad: allí alguien te dirá qué debes hacer».

Pero cuando Saulo se levantó, ¡no podía verlo! Los hombres que viajaban con él tuvieron que guiarlo a la ciudad. Durante tres días, Saulo estuvo ciego y no quiso comer ni beber. Mientras tanto, Dios le habló a un hombre llamado Ananías y le dijo que le ayudaría a traer un nuevo comienzo a Saulo. Ananías estaba un poco nervioso por ir a ver a alguien tan temido como Saulo. Había oído cómo Saulo capturaba y mataba a la gente. ¡Seguro que Dios no quería que Ananías ayudara a un tipo tan peligroso! Pero Dios tranquilizó a Ananías diciéndole que tenía una obra importante para Saulo y que todo iría bien. Así que Ananías obedeció. Encontró a Saulo exactamente donde Dios dijo que estaría.

Ananías puso sus manos sobre Saulo y le dijo: «Jesús me envió a ti. Te detuvo en el camino con la gran luz. Me envió para que pudieras volver a ver y para llenarte del Espíritu Santo de Dios». En ese momento, Saulo se le cayeron como unas escamas de los ojos, y ya no estaba ciego. Se levantó y fue bautizado, y luego pasó un tiempo con los seguidores de Jesús. Pronto estaba predicando: «¡Jesús es el Hijo de Dios!». 

Todos los que oían a Saulo se asombraban del cambio que se había producido en él. Apenas podían creer la diferencia. Dios llenó a Saulo con su poder para que Saulo pudiera predicar que Jesús es el Hijo de Dios. Saulo también era conocido por el nombre de Pablo, y a partir de entonces ya no apresaba y mataba a cristianos; en cambio, ¡ayudaba a la gente a convertirse en cristianos! Pablo continuó haciendo muchas cosas grandes para Dios, todo gracias a su nuevo comienzo.

(Adaptado de Hechos 9.1-31)

DE LA TRAGEDIA A LA BENDICIÓN

La historia de Job

Muchos años después de Noé, vivía un hombre llamado Job, en una tierra llamada Uz. Al igual que Noé, Job era un hombre muy bueno que amaba y seguía a Dios. Tenía esposa y una familia muy numerosa, con siete hijos y tres hijas. Job los amaba mucho a todos y cuidaba bien de ellos. Tenía mucha fe; no quería tener nada que ver con la maldad. Y además era muy rico. Poseía siete mil ovejas, tres mil camellos, quince yuntas de bueyes y quinientos asnos. Job también tenía muchos sirvientes que trabajaban para él. Con razón lo llamaban el hombre más grande entre los pueblos de Oriente

Pero a veces a la gente buena le pasan cosas muy malas. Y a Job le ocurrieron cosas terribles. Job perdió a todos sus hijos el mismo día y también a todos sus animales y riquezas. Oh, qué triste estaba Job. Sin embargo, aun con el corazón destrozado, Job seguía amando, adorando y siguiendo a Dios. Dijo: «El señor me dijo lo que tenía, y el señor me lo quitó. ¡Alabado sea el nombre del señor!» (Job 1.21 NTV).

Seguramente Job no podía soportar una desgracia más. Pero contrajo una terrible enfermedad: unas desagradables llagas en la piel de la cabeza a los pies. Sin embargo, incluso en el dolor y el sufrimiento, Job seguía amando, alabando y Siguiendo a Dios... al principio. Pronto Job no pudo más con tanto sufrimiento. Estaba cansado, dolido y enfadado, clamó a Dios con dolor y confusión. Job culpó a Dios de todo lo malo. Job necesitaba un nuevo comienzo.

Así que, desde un viento fuerte y tempestuoso, Dios le habló muy en serio a Job para recordarle su gran poder y su maravillosa bondad. Dios le habló con severidad a Job para ayudarle a ver que tenía que arrepentirse por la forma en que había culpado a Dios. Y entonces Job vio, y se arrepintió y se entristeció por su pecado. Oró pidiendo perdón, y Dios lo escuchó y lo perdonó. Entonces Dios le devolvió a Job todo lo que había perdido... ¡y mucho, mucho más!

En la alegría y en el dolor, en la abundancia y en la pérdida, en la tragedia y en la bendición, Dios amó a Job y nunca lo abandonó. La historia de Job nos recuerda que, en todas las cosas —buenas o malas—, Dios obra y abre camino a nuevos comienzos

(Adaptado del libro de Job)

EL GRAN DILUVIO

La historia de Noé

Dios tenía un plan maravilloso para su flamante y hermosa creación. Les dijo a las primeras personas, Adán y Eva, que tuvieran una gran familia para empezar a llenar el mundo con mucha más gente. Pero Adán y Eva también empezaron a llenar el mundo con algo más. Algo muy malo. Algo llamado pecado.

El pecado es decidir desobedecer las reglas de Dios. Sus reglas son buenas y sirven para ayudar a las personas y permitirles estar cerca de Dios. Después de que Adán y Eva hicieran la primera mala elección del mundo, de repente el pecado lo afectó a todos en todas partes. Y no se detuvo ahí. Cuanta más gente había en el mundo, más pecado se extendía entre ellos. Pasaron años y años. Vivieron muchas personas. Aumentó el pecado más y más.

Un día Dios dijo: «Ya basta». Estaba enojado, preocupado y triste porque la gente elegía ser mala en lugar de elegir seguirle a él. Así que planeó un nuevo comienzo y lo compartió con un hombre bueno que aún le seguía: Noé

Dios le dijo a Noé que iba a enviar un enorme diluvio para limpiar la maldad del mundo. Así que Noé, su esposa y sus hijos podrían empezar de nuevo. Le mandó que construyera un gran barco, llamado arca, que salvaría a Noé y a su familia del diluvio que se avecinaba. Entonces Noé obedeció a Dios trayendo una pareja de todo tipo de animales al arca. Dos ovejas... dos vacas... dos conejos... dos búhos. Por parejas, las criaturas llenaron aquella gran arca como un zoológico. Finalmente, Dios cerró las puertas del arca e hizo que lloviera muchísimo y aumentara el nivel de las aguas.

Por cuarenta días y cuarenta noches cayó la lluvia y subieron las aguas. Con el tiempo, el agua cubrió hasta las cumbres más altas. El diluvio ahogó y destruyó todo lo que había sobre la tierra. Todo. Pero el arca que Dios diseñó flotaba a salvo. Dios protegió a Noé, a su familia y a los numerosos animales.

Al final, Dios retiró todas las aguas del diluvio y puso el arca en tierra seca. Llamó a Noé, a su familia y a los animales fuera del arca y les dijo: «¡Vivan y amén y llenen la tierra de nuevo!». También hizo una nueva promesa. Dios dijo que nunca volvería a destruir toda la vida de la tierra con agua. Luego pintó colores en el cielo —¡junior arcoíris!— como símbolo de esa promesa. Desde entonces, los arcoíris han demostrado que Dios cumple sus promesas y es el dador de nuevos comienzos. Y cada nuevo arcoíris siempre nos lo recordará.

(Adaptado de Génesis 6-9)

EN EL PRINCIPIO

La historia de la creación

Imagina el primer nuevo comienzo. ¿Cómo fue cuando Dios creó de la nada la tierra y todo lo que hay en ella? ¿Nada? ¡Es increíble pensar en todo lo que Dios hizo!

Al principio, no había personas en la tierra. No había animales en la tierra. No había flores que recogieran, ni árboles que treparan, ni charcos de barro que brincaran sobre la tierra. No había luz para ver nada en la tierra. ¡Nada de nada! La tierra ni siquiera tenía forma. Simplemente no existía.

Solo existía Dios. Y al hablar él, podía hacer que cualquier cosa se hiciera realidad. Así que eso es justo lo que hizo.

Dijo: «Hágase la luz». Y hubo luz. Llamó a la luz «día» y a la oscuridad «noche». Ese fue el primer día.

Dijo: «Que haya espacio entre los cielos y la tierra». Llamó a ese espacio «cielo». Ese fue el segundo día

Dijo: «Que haya tierra, mares, plantas y árboles». Y formó el mundo con tierra, mar, plantas y árboles. Ese fue el tercer día.

Dijo: «Que haya sol, luna y estrellas». Y hubo sol, luna y estrellas. Ese fue el cuarto día.

Dijo: «Que haya todo tipo de criaturas que nadan y todo tipo de criaturas voladoras».

Y hubo toda clase de peces para llenar las aguas y toda clase de aves para llenar los cielos. Ese fue el quinto día.

Dijo: «Que haya toda clase de animales terrestres: con piel, que se arrastran, que se deslicen y salvajes». Y hubo todo tipo de animales para llenar la tierra. Entonces djo: «Que haya personas hechas muy similares a mí. Que gobiernan sobre todos los peces, aves y animales terrestres. Y hubo personas hechas para gobernar sobre todas las criaturas de la tierra. Ese fue el sexto día.»

Dios vio todo lo que hizo y vio que era bueno. En el séptimo día, Dios descansó, y bendijo el séptimo día y lo convirtió en un día muy especial, un día santo.

Estos fueron los primeros días que formaron la primera semana. Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella completamente nuevo. ¡Este fue el comienzo de todos los nuevos comienzos!

(Adaptado de Génesis 1.1-2.3)

HISTORIAS BÍBLICAS

Comienzos

Si has oído alguna vez los relatos de la creación y del arca de Noé, y si lo sabes todo sobre las vidas de Pablo y Job, quizás te preguntes qué tienen en común estas cuatro historias bíblicas. Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella, incluidos el primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva; Noé construyó un arca enorme que los salvó a él y a su familia de un gran diluvio; Saulo (que también se llamaba Pablo) vivió toda una aventura en el camino a Damasco (¡incluso estuvo ciego por un tiempo!); y Job tenía todo lo que una persona pudiera desear o necesitar, y luego lo perdió todo, pero aun así fue enormemente bendecido. Aunque cada una de estas historias bíblicas es bastante diferente, todas comparten un mensaje de nuevos comienzos

Un nuevo comienzo es algo maravilloso. Es empezar de nuevo. Piensa en tu peor día... luego piensa en cómo te sentiste una vez terminado ese día y teniendo delante la promesa de un nuevo día. Genial, ¿no? Dios, que rebosa amor y gracia (gracia es cuando recibes algo maravilloso que no mereces), permite nuevos comienzos todo el tiempo. Él permitió un nuevo comienzo para personas sobre las que leemos en su Palabra, la Biblia. Y también lo permite para nosotros hoy.

¿Qué tienen de especial los nuevos comienzos? ¡Lee las historias  y compruébalo tú mismo!

martes, 15 de julio de 2025

ESPÍRITUS QUE BLOQUEAN TUS PROYECTOS

 "HAY PROYECTOS QUE NO CAEN POR ERRORES HUMANOS, SINO POR ATAQUES ESPIRITUALES."

Cuando Dios te entrega una visión, el infierno se activa. Tu proyecto tiene el potencial de transformar generaciones, establecer el Reino y romper estructuras demoníacas. Por eso hay oposición invisible. 

NEHEMÍAS 4:7-8

"Y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño."

Esto no fue casualidad. Fue una conspiración espiritual. Estos son los siete espíritus que se levantan contra tus proyectos.

1. ESPÍRITU DE SABOTAJE

Este espíritu destruye desde adentro.Utiliza errores sutiles, alianzas incorrectas y decisiones que parecen pequeñas pero son letales.

Trabaja disfrazado de oportunidad, consejo o ayuda. Su meta es que tú mismo logres perder lo que construyes.

Ejemplo bíblico: El profeta joven fue saboteado por la mentira de otro profeta, desobedeció la voz original de Dios y murió (1 Reyes 13:18-22).

CÓMO VENCERLO:

Cierra puertas espirituales, aléjate de las voces confusas y permanece obediente a lo que Dios te dijo desde el principio.

2. ESPÍRITU DE MIEDO

Este espíritu paraliza la fe, exagera los riesgos y minimiza las promesas.

Opera con pensamientos como:

"No soy suficiente", "Me va a ir mal", "Esto no va a funcionar".

Te hace evitar el riesgo, mientras el propósito se enfría.

2 Timoteo 1:7

"Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio."

CÓMO VENCERLO:

Habla en voz alta lo que Dios dijo. Camina por fe aunque siente temor. Cada paso en obediencia desactiva el poder del miedo.

3. ESPÍRITU DE ESTANCAMIENTO

Este espíritu se mantiene ocupado, pero sin fruto. Produce rutinas sin resultados, te drena física y mentalmente, y provoca una falsa sensación de avance.

Estás en movimiento, pero sin dirección espiritual.

Deuteronomio 1:6

"Basta ya de andar alrededor de este monte."

CÓMO VENCERLO:

Rompe la rutina con ayuno y oración estratégica. Pide una dirección específica y toma decisiones incómodas pero necesarias para avanzar.

4. ESPÍRITU DE CONFUSIÓN

Distorsiona la voz de Dios, afecta tu enfoque y altera tus decisiones.

Dudas, combina voces, mezcla emociones con dirección divina y cambia de rumbo constantemente.

Su meta es desconectarte del diseño original.

Isaías 30:21

"Detrás de ti oirás una voz que te diga: Este es el camino, andado por él."

CÓMO VENCERLO:

Apaga todo ruido externo. Cierra redes, guarda el silencio espiritual y vuelve a escuchar la instrucción del Espíritu en secreto.

5. ESPÍRITU DE DIVISIÓN

Destruye alianzas estratégicas y rompe relaciones clave para el proyecto.

Opera sembrando sospechas, críticas, celos y orgullo.

Afecta la comunicación, distorsiona las intenciones y levanta conflictos innecesarios en el equipo, la familia o la empresa.

Marcos 3:25

"Si una casa está dividida contra sí misma, no puede permanecer."

CÓMO VENCERLO:

Practica la rendición mutua, pide perdón sin demora, ora con tu equipo o cónyuge, y levanta corazones de unidad espiritual.

6. ESPÍRITU DE DESÁNIMO

Roba tu energía emocional y espiritual para seguir.

Se alimenta del cansancio, la comparación, los resultados tardíos y la crítica.

Te hace pensar que no vale la pena seguir luchando.

Nehemías 4:10

"Las fuerzas de los cargadores se han debilitado, y los escombros son muchos."

CÓMO VENCERLO:

Recuerda tus avances.

Haz memoria de lo que Dios ha hecho.

Rodéate de personas que te fortalecen en la fe y alababan a Dios en medio del dolor.

7. ESPÍRITU DE FRACASO PREMATURO

Hace que todo se caiga justo antes de dar a luz.

Te hace abandonar en el último momento, cuando todo está casi listo.

Usa contratiempos, frustraciones y sorpresas negativas para hacerte abortar el propósito.

Isaías 66:9

"¿Yo que se abra la matriz y no haga nacer?, dice el Señor."

CÓMO VENCERLO:

Persevera hasta el final.

No confíes en emociones.

Declara nacimiento sobre lo que Dios plantó.

No detengas el proceso.

¡LEVÁNTATE EN FE!

Si tu proyecto está bajo ataque, es porque lleva una asignación profética.

Lo que carga amenaza al infierno.

Por eso se levantan estos espíritus. Pero recuerda:

Zacarías 4:9

"Las manos de Zorobabel echaron los cimientos... y sus manos lo acabarán."

El mismo Dios que te dio la visión, te dará la victoria.

No te detengas. No retrocedas. Resiste. Edifica. Vence.

COMENTA QUE MÁS AGREGARÍAS RECUERDA

¡Comparte este Apocalipsis con las personas que Dios te muestra y recuerda guardar para cuando lo necesites.

jueves, 10 de julio de 2025

ESPERANZA ETERNA: FE EN TIEMPOS PROFÉTICOS

¿Alguna vez has sentido que las noticias parecen reflejar profecías bíblicas?  Yo sí. Desde niña he escuchado sobre la segunda venida de Cristo, el Rapto, la Marca de la Bestia… y hoy más que nunca siento que estamos viviendo los tiempos señalados.


 🌈 ¿Qué significa el arcoíris realmente?

La Biblia nos dice que, tras destruir la tierra con agua en el diluvio, Dios hizo un pacto con la humanidad: que nunca más lo haría de esa forma. Ese pacto se representa con el arcoíris. Pero también advierte que, en el juicio final, el fuego será el instrumento.

 📲 Tecnología, control y señales proféticas

- Inteligencia artificial en todo.
- Microchips que podrían volverse obligatorios.
- Economía sin efectivo ni monedas.
- Dependencia creciente del sistema gubernamental.

¿Podría esto ser el preludio a lo que Apocalipsis llama “La Marca de la Bestia”? Aunque no pretendo entender todo el Apocalipsis, sí sé que la Biblia nos invita a estar atentos y preparados.

 ⏳ ¿Qué es el Rapto?

> “Luego nosotros… seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor.” — 1 Tesalonicenses 4:17

El Rapto no es mito, es promesa. Y quiero asegurarme de estar listo cuando esa trompeta suene. No sé cuándo será, pero no quiero quedarme atrás.

 🙌 Mi decisión

Yo creo en Jesucristo como el único y verdadero Señor y Salvador. A pesar de mis imperfecciones humanas, creo que Él murió por mí, resucitó, y me ofrece vida eterna. Su amor me sostiene, y su misericordia me transforma.

 💬 El llamado

Dios nos está dando esta oportunidad de cambiar, de vivir conforme a Su voluntad. Si el Espíritu Santo te está moviendo — no lo ignores. Hoy puedes aceptar la salvación. Aquí tienes una oración para guiarte:

🙏🏻 > “Señor Jesús, reconozco que necesito tu perdón. Creo que moriste por mí y resucitaste. Hoy te invito a ser mi Salvador y vivir en mi corazón. Hazme una nueva creación conforme a tu voluntad. Amén.”

 📣 ¡Comparte esperanza!

Este mensaje no es solo para ti, sino para todo aquel que anhela la verdad. Compártelo, publícalo, y que más corazones sean tocados por la Palabra.

#EsperanzaEterna #FeProfética #JesúsSalva #Apocalipsis #Rapto #Salvación

martes, 8 de julio de 2025

LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

(Importantes para tu vida)

En el libro de Gálatas, el apóstol Pablo enumera 9 virtudes del fruto del Espíritu que podemos desarrollar en nosotros mismos:

  1. Amor
  2. Alegría o gozo
  3. Paz
  4. Paciencia
  5. Amabilidad o benignidad
  6. Bondad
  7. Fidelidad, fe
  8. Humildad, mansedumbre
  9. Dominio propio

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. (Gálatas 5:22-23)

Estas son las características o comportamientos que muestran que la persona es un verdadero discípulo de Jesús y que su vida está dirigida por el Espíritu Santo.

La vida con Jesús es como un árbol que crece, madura y da fruto. Según creces en tu andar con Jesús, el Espíritu Santo transforma tu vida y te ayuda a ser más maduro. Ese crecimiento es evidente en la manifestación de cada una de estas características en tu vida.

1. Amor

Para Dios, el amor es esencial. Todo aquel que ama a Dios también debe amar a su prójimo. No es una sugerencia, es un mandamiento. Por lo tanto, es un amor que incluye una decisión firme, no una emoción que viene y va.

Amar a Dios y al prójimo son los dos mandamientos que resumen la ley de Dios (Mateo 22:36-40). ¡Así de importante es el amor para Dios! Cuando el Espíritu Santo llena todo tu ser, tienes el amor de Dios en tu corazón y aprendes a amar cada vez más a los que están a tu alrededor y a ti mismo. Llénate más del Espíritu de Dios y tu amor hacia Dios, hacia ti mismo y hacia los demás, crecerá.

Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.
(1 Juan 4:7)

2. Alegría o gozo

Nehemías 8:10 dice que el gozo del Señor es la fortaleza de los que creen en Dios y confían en sus promesas. El gozo o la alegría que Dios nos da, no depende de las circunstancias, sino que fluye del interior. Brota del saberse perdonado y amado por el Rey de reyes y Señor de señores.

Como creyente, cuando llegan las dificultades sabes que la tristeza no durará para siempre. Lo cierto es que aun en medio de ellas, puedes encontrar alegría en la seguridad de tu salvación.

Gritarán de júbilo mis labios cuando yo te cante salmos, pues me has salvado la vida.
(Salmo 71:23)

3. Paz

La paz que Dios te da abarca todas las áreas de tu vida. Sientes una paz generalizada porque sabes que tu vida está en las manos del Dios todopoderoso. Aun en medio de circunstancias adversas, sabes que el Dios soberano cuida siempre de ti y tiene un propósito para tu vida. Con tu confianza puesta en él, aprendes a echar el miedo a un lado y a encontrar la verdadera tranquilidad.

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.
(Juan 14:27)

4. Paciencia

La paciencia es muy importante en la vida porque pasamos bastante tiempo esperando a que suceda lo que deseamos. En el Señor, la paciencia implica perseverar, seguir adelante en fe aun cuando no vemos cambios. La paciencia llega cuando logras entender que Dios sabe cuál es el momento perfecto para que sucedan las cosas. Él promete ayudarte y no te abandona en tus tiempos de espera. Solo debes creer, ser paciente y confiar, porque él obrará.

Pacientemente esperé al SEÑOR, y él se inclinó a mí y oyó mi clamor.
(Salmo 40:1)

Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración.
(Romanos 12:12)


5. Amabilidad o benignidad

La amabilidad y suavidad hacia los demás deben crecer según recordamos cuán grande ha sido la bondad de Dios a nuestro favor. Él no nos trató conforme a nuestros errores o pecados (Salmo 103:10). Al contrario, siguió mostrándonos su amor de forma amable, con paciencia y misericordia.

Asimismo, Dios desea transformar tu relación con los demás. Él quiere ayudarte a ser más sensible a las necesidades y a ser más amable con ellos. Recuerda cada día la paciencia de Dios para contigo, su amabilidad constante y permite que te guíe en tu trato con los demás.

Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse.
(2 Timoteo 2:24)

6. Bondad

La bondad surge de un corazón que se inclina hacia el bien. No somos buenos por nuestros propios méritos, sino por la obra de Cristo en nosotros. Mientras más conscientes estamos de la presencia de Dios en nosotros y de su obra en nuestros corazones, más crecemos en bondad hacia los demás. Es bueno hacer el bien. Cuando entiendes todo lo bueno que Dios ha hecho por ti, tu corazón anhela hacer cosas buenas por los demás.

Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
(Efesios 4:32)

7. Fidelidad, fe

Una persona fiel mantiene sus ojos puestos en el objeto de su fidelidad. Como hijo de Dios, debes mantener tus ojos puestos en él. Así es como aumenta tu fe, al conocer mejor a Dios y mantenerte cerca de él. Ser fiel a Dios te ayuda a ser persona de confianza, a permanecer firme sin echarte atrás luego de dar la palabra. Dios te ayuda a ser fiel a él y a los demás. ¡Aférrate a él y crece en tu fe!

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”.
(Mateo 25:21)

Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; solo estarán a mi servicio los de conducta intachable.
(Salmo 101:6)

8. Humildad, mansedumbre

La humildad y la mansedumbre nos ayudan a aceptar la voluntad de Dios y a vivir en paz con Dios y con los demás. En lugar de buscar imponer nuestros puntos, nos esforzamos por ayudar y servir a los demás. Jesús era manso, él trataba a todas las personas de forma justa y con amor. Él no buscaba vengarse ni respondía con maldad a quienes lo trataban de mala manera.

Aprende a ser humilde y manso, sigue el ejemplo de Jesús. Encontrarás descanso porque no estarás en una lucha constante intentando imponerte a los demás.

Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.
(Mateo 11:29)

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.
(Filipenses 2:5-7)


9. Dominio propio

Llenándote cada día más del Espíritu Santo, podrás dominar los deseos de la carne. Gálatas 5:16 nos llama a andar «en el Espíritu, y así jamás satisfarán los malos deseos de la carne». El dominio propio es una señal de fortaleza en el Señor. Es obedecer a Dios aun cuando nuestros deseos carnales intenten llevarnos por otro camino.

Dios te ayuda siempre a actuar con sabiduría, aunque te encuentres en medio de situaciones difíciles. Busca su dirección en todo momento y podrás andar conforme al Espíritu.

El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla.
(Proverbios 29:11)

¡Permite que el Espíritu Santo transforme tu vida! Sigue creciendo y usa el fruto del Espíritu.


BELLEZA INTERIOR

90 afirmaciones para sanar, elevar y volver a Ti ✨ Honro mi proceso y me trato con amor. Mi valor no depende de la aprobación externa. ...