REFLEXIÓN: CUANDO “SEÑORA” DEJA DE SER EDAD Y SE CONVIERTE EN INTENCIÓN
En estos tiempos, la palabra “señora” dejó de describir una etapa de la vida para convertirse —en boca de algunos— en un intento de minimizar, ridiculizar o mandar a callar.
No es la palabra lo que molesta… es la intención detrás.
Lo curioso es que este intento de burla ya ni siquiera viene de hombres mayores. Viene de quienes repiten frases heredadas sin pensar, como si un insulto les diera autoridad. Pero la ironía es evidente: mientras ellos dicen “ya siéntese, señora”, la evidencia muestra que es justo después de los 40 cuando la mujer alcanza uno de sus momentos de mayor claridad, bienestar y plenitud.
La madurez femenina no marchita: afila.
La juventud deslumbra; la mujer adulta ilumina.
Los estudios lo confirman: las mujeres entre 40 y 60 años son el grupo que más emprende, que más decide, que más se reinventa. Sin pedir permiso. Sin buscar aprobación. Con una fuerza que solo da la vida vivida.
Entonces, ¿por qué aparece la burla justo cuando la mujer florece?
Porque no castiga la edad… castiga la autonomía.
Cuando una mujer:
– deja de intentar gustar,
– habla con seguridad,
– tiene paz,
– elige,
– piensa,
– brilla…
…aparece el “ya siéntese, señora”.
No porque haya perdido algo, sino porque ha ganado lo que otros no pueden controlar: libertad interior.
La caricatura de la “señora ridícula” no es más que un mecanismo para restar poder. Pero al comprenderlo, el insulto se disuelve. Porque no te lo dicen por lo que dejaste atrás.
Te lo dicen por lo que ahora eres.
Ellos miran hacia atrás.
Nosotras miramos hacia adelante.
Tú no estás hecha para retroceder.
Estás hecha para construir, para elegir, para iluminar.
La verdad es simple:
tu madurez no apaga tu luz —la hace visible. ✨
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