REFLEXIÓN: “NO SOY QUIEN FUI… SOY QUIEN DIOS ESTÁ FORMANDO”
En nuestro pasado hicimos cosas que ya no nos representan.
Dijimos palabras con las que hoy no estamos de acuerdo.
Caminamos con personas y en lugares donde ya no volveríamos a estar.
Pero aun así, muchos se quedan con una versión de ti que ya no existe.
Te juzgan por errores que incluso ellos mismos han cometido.
Sin embargo, todos tenemos un pasado que nos enseñó y nos formó.
Eso también lo usa Dios para transformarnos.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” — 2 Corintios 5:17
La persona que eres hoy no es la misma de hace diez años, ni será la misma dentro de otros diez.
Tus intereses cambian, tus pensamientos maduran, incluso tus gustos se transforman.
Porque crecer implica cambiar.
“Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.” — Romanos 12:2
Todo lo que te sucede —lo bueno, lo difícil, lo inesperado— Dios lo usa para moldearte.
Cada proceso, cada caída, cada lección tiene un propósito divino.
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará.” — Filipenses 1:6
Así que, si alguna vez te cuestionan por quién fuiste, responde con tu ejemplo:
muestra con tu vida quién eres ahora.
Porque Dios te está formando, y su obra en ti habla más fuerte que cualquier opinión.
Y si otros no lo entienden, está bien.
Quien no quiere cambiar tampoco desea creer que otros pueden cambiar.
Es más cómodo juzgar que reconocer la gracia.
Y recuerda…
Lo más importante no es quién fuiste, sino quién Dios dice que eres hoy,
y quién estás eligiendo ser bajo Su guía.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario