FUNDAMENTO DE LA LIBERACIÓN
La victoria de Jesús en la cruz del calvario es el fundamento de la liberación.
La batalla librada por Jesús en la cruz del Calvario fue profetizada desde el Huerto de Edén:
Génesis 3:14-15
“Y Jehová Dios dijo a la serpiente: por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el carcañal.”
Jesús y Su Ministerio de Liberación
El ministerio terrenal de Jesús fue de liberación, este fue profetizado por Isaías.
Isaías 61:1-4
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones”
Cuando Jesús fue bautizado, el Espíritu Santo vino sobré Él, y Él fue ungido para ejercer Su ministerio.
Jesús tenía todo el poder y fluía en todos los dones del Espíritu Santo.
Sin embargo, en la tierra Jesús estaba limitado por Su cuerpo físico; Él no podía ser omnipresente.
Es por ello que fue necesario que Jesús resucitara para que Su cuerpo físico no fuera una limitante.
A partir de la victoria de Jesús en la cruz del Calvario, Su ministerio fue más poderoso; que venció las fuerzas del mal y obtuvo un nuevo nivel de autoridad, al vencer a la muerte, mediante el poder de la resurrección.
JESÚS Y LA GUERRA ESPIRITUAL
La vida de Jesús fue una constante batalla contra el diablo y las tinieblas que querían destruirlo para que no alcanzara Su meta. La intención del enemigo, fue destruir a Jesús.
Mateo 2:13
“Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.”
Desde su infancia el Diablo buscaba como matarlo.
Mateo 4:1
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.”
Juan 8:59
“Tomaron entonces unas piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.”
Marcos 11:18
“Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.”
Satanás avía influenciado aun a los sacerdotes para que le mataran.
Mateo 27:45-46, 50
“Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.”
LA VICTORIA DE JESÚS
Mateo 27:51-53
“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”
Por medio de su sacrificio se nos permite entrar al lugar Santísimo, nuestro Señor restauró la brecha que se había abierto entre Dios y el hombre.
Colosenses 2:14-15
“anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”
Nuestro Señor Jesucristo anuló el acta de los decretos que había contra nosotros.
Como hemos mencionado anteriormente Cristo ganó la victoria por nosotros.
La guerra espiritual comienza cuando nos es predicado el Evangelio y reconocemos esta Verdad: “Jesucristo murió por mi maldad y resucitó para darme vida abundante.”
Una vez que obtenemos Salvación, la lucha es constante contra el enemigo.
Salvación es sinónimo de liberación.
Hablar de “Liberación” equivale a hablar de Guerra Espiritual;
Esta se realiza en tres niveles, el
1》Primero es la liberación personal del individuo; o sea la lucha entre la luz en el espíritu del hombre que ya vive en Cristo y las tinieblas que hay en el alma de la misma persona, o bien que le rodean por causa de su vieja forma de vida.
La liberación del alma tiene que ver con la renovación de la mente, la sanidad de las emociones y el sometimiento de la voluntad.
Hay líderes cristianos que opinan y lo enseñan como doctrina, que un creyente, alguien que ha recibido a Cristo no puede tener demonios.
Sabemos y entendemos que Jesucristo venció a Satanás y todos sus demonios en la cruz del Calvario;
Él los exhibió públicamente y clavó todos los decretos que nos eran contrarios, decretando la vida eterna para todo aquel que en Él cree.
En el ámbito del Espíritu, ya Jesús lo hizo todo y nos dejó Su gracia para que nos apropiemos de toda la “Verdad” y podamos caminar en victoria.
Sin embargo, los que no someten su voluntad al Señor, aquellos que siguen viviendo de la misma forma antigua, como nos fue heredado de nuestros padres, son carnada o fácil presa del maligno.
El enemigo, quien ya fue despojado de todo poder y autoridad, retoma fuerza de los pecados y obras de la carne de los seres humanos.
2》El segundo plano es el de la guerra contra las fuerzas de tinieblas por causa de prácticas de ocultismo, tanto de la persona, como por maldiciones y consecuencias de las prácticas de ocultismo de sus generaciones pasadas.
Éxodo 20:5, Deuteronomio 5:9
“No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”
Esto ya se refiere a una liberación profetica. Para liberar y sanar a otros, primero necesitamos ser liberados y sanados nosotros.
3》El tercer plano es la guerra espiritual para liberar las colonias, barrios, ciudades, naciones, de toda influencia y opresión demoníaca; lo cual puede existir por asignaciones específicas, por presencia de ocultismo directo entre los habitantes o por prácticas paganas que son parte de la cultura por generaciones en el pasado.
Este tipo de guerra espiritual o de liberación en la ciudad misma, siempre nos conduce o nos dirige al establecimiento del Reino de Dios en el lugar, para lo cual hay que conquistar la tierra que Dios nos ha dado por heredad.
La conquista significa que los enemigos se tienen que someter al señorío de nuestro Señor Jesucristo.
Existen muchos líderes cristianos que opinan que la Guerra Espiritual Estratégica no es bíblica, que lo único que puede liberar las ciudades y los lugares es que la gente se convierta a Cristo, dejen de pecar y comiencen a trabajar y a dejar sus malas costumbres.
Yo respeto mucho lo que ellos creen o la revelación que ellos han recibido, de hecho, básicamente es así; no obstante, hay personas muy atadas que no pueden libremente entregarse a Jesús.
Le pido mi querido lector y consiervo de Dios, que ore al Único que puede llevarle a toda verdad, el Espíritu Santo de Dios, Él está más interesado que nosotros en que Su pueblo llegue al conocimiento de la verdad:
Juan 8:32
“conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
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