Herida de Rechazo (falta de sanidad interior)
Este problema es normalmente causado desde la infancia, o aún desde que el niño está en el vientre de su madre, provocando en la persona un
sentimiento o percepción errónea de no ser aceptado, de sentirse abandonado, rechazado o no amado.
Aunque esto no sea la verdad, la manera como la persona lo percibe, es muy real para él (ella); así es como él (ella) lo mira o lo supone o lo cree. Esto puede llevar a la persona a la dureza de corazón o a la hipersensibilidad, ambas condiciones son delicadas y se basan en la pobre autoestima como fruto del rechazo. Regularmente estas personas
piensan y creen genuinamente que nadie las ama, que no le importan a Dios, ni aun a sus seres queridos.
Estas personas con heridas de rechazo, pueden dar cabida a espíritus de tristeza, de depresión, de angustia y desesperanza; la desesperanza a su vez permite que se infiltren espíritus de muerte (suicidio), de violencia o bien de indiferencia total.
Salmos 27:10
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá.”
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